viernes, 19 de diciembre de 2014

¿ES EL PSICOANÁLISIS RELACIONAL UN NUEVO PARADIGMA?

Presento a continuación unas reflexiones que me han surgido a raíz del reciente seminario IARPP en español, Psicoterapia, Psicoanálisis y Psicoanálisis Relacional, que he tenido el honor de coordinar con el colega chileno, André Sassenfeld. En el se comentó en extenso el artículo de Joan Coderch (2012). Psicoanálisis Relacional de Frecuencia Semanal y Larga Duración (PRSLD). Bases teóricas y clínicas. Clínica e Investigación Relacional, 6 (3), 468-514. Como ocurre casi siempre en este tipo de debates, no se puede decir que hayamos alcanzado conclusiones definitivas, pero sí quizá nos ha permitido ver con mayor claridad algunos aspectos. Muchas veces una pregunta no es fecunda porque se responda sino porque permite ver otras preguntas, otras cuestiones que antes se nos escapaban. Otras veces, en cambio, descubrimos que la pregunta estaba más planteada y se “disuelve”. Creo que la pregunta por la diferencia entre enfoque relacional y enfoque clásico está bien planteada aunque no se haya resuelto de forma plena. No obstante, se comprende perfectamente el malestar que provoca el debate sobre si el psicoanálisis relacional es psicoanálisis o no, porque dicho argumento ha sido esgrimido a lo largo de la historia con la actitud de discriminación y desprecio hacia muchos colegas, frecuentemente, los más innovadores o clarividentes. No obstante, es un debate inevitable y que puede ser fructífero si se plantea sin acidez y sin intentar descalificar a nadie. Parece conveniente dejar de tener a Freud como centro ineludible de toda exposición teórica pero todavía es pronto para desatender sus enseñanzas, sobre todo desde la clínica. Con todas las críticas que queramos añadir, él fue el primero en decidir que era necesario escuchar lo que el paciente tenía que decir, en una época en la que el recurso de la medicina a las explicaciones puramente biológicas era incuestionable. Por lo demás: lo que no es tradición es plagio, que decía Eugenio D’Ors. Las diferencias entre relacionales y clásicos no sean irreconciliables, ni la comunicación entre ambos “grupos” se ha vuelto imposible porque hablen lenguajes diferentes. El debate sobre la comunicación entre paradigmas y, en el fondo, sobre la traducción de un idioma a otro, se ha repetido en la filosofía de la ciencia (Kuhn, Lakatos, Feyerabend) y en la lingüística desde los años sesenta del pasado siglo hasta ahora. Pero la traducción siempre es posible y a ella debemos dedicar nuestros esfuerzos. En definitiva, cuando la gente se quiere entender se entiende, salvo que se entrometan en el diálogo intereses bastardos y rencillas, que a veces los hay, reforzadores del “narcisismo de las pequeñas diferencias”. Freud, defensor del psicoanálisis como investigación científica, y Ferenczi, que consideraba el análisis como una terapia esencialmente buscadora de la sanación, se entendieron durante muchos años. Y fue solo al final, al inicio de los años treinta, cuando las diferencias personales se entrometieron en esa amistad y prácticamente la rompieron. Se puede alcanzar un diálogo interdisciplinario entre dos maneras de abordar la comprensión del sujeto, creando una nueva conexión, gracias a la conversación entre teorías que históricamente eran antagónicas. Decir "paradigma relacional” puede sonar diferente de decir “giro relacional”, ya que el uso de las palabras implica posiciones subjetivas. Pero tampoco están tan separadas: no hay paradigma si primero no hay giro. Yo prefiero hablar de “paradigma”, pero ese paradigma debe ser pragmático y flexible, no dogmático. La revolución permanente, el giro permanente, también cansa y los que ya no vamos para jóvenes preferimos los cambios que se producen despacito. El riesgo de caer en una construcción cartesiana de mente aislada se supera siempre que nos aproximemos al proceso de mentalización como un fenómeno en el que están implicadas dos o más personas. Por ejemplo, en el terrible film, por su capacidad de cercanía, American History X, el protagonista – un inspiradísimo Edward Norton - no abandona su extremo racismo por argumentos o razonamientos. Cuando se produce la “mentalización” es debido a la convivencia. Las viñetas clínicas que incluye el artículo de Coderch deben entenderse como buen ejemplo de esto. La muchacha que oía a veces al demonio evoluciona de manera muy positiva porque aumenta su capacidad de mentalización, pero también podríamos afirmar que esa capacidad es resultado de la formación de una intersubjetividad: Con frecuencia, me preguntaba, si sólo era ella la que deseaba saber de mí, o si yo también deseaba saber de ella. Ahora puedo dar un nombre a esta situación diciendo que los dos estábamos intentando crear una intersubjetividad en la que cada uno de nosotros trataba de reconocer al otro como sujeto y, a la vez, obtener el propio reconocimiento a través del otro.(p. 503) En definitiva, toda descripción e intento de comprensión en psicoanálisis relacional sólo podrá ser válido si cumple la función de ser dialéctico, en el profundo sentido de “dialógico”, incluso concibiendo la posibilidad de un diálogo sin palabras. Me gusta también mucho la anécdota de Bion que leí recientemente en el libro de Michael Eigen (2014), “Locura, Fe y Transformación”. Bion, dice Eigen, no era un conferenciante habitual. No usaba notas, no leía los artículos. Sólo se sentaba y hablaba unos veinte o treinta minutos y luego respondía a las preguntas. Una noche alguien le preguntó ¿Nunca usa la teoría psicoanalítica?¿Nunca usa la teoría freudiana?¿Nunca usa la interpretación psicoanalítica? Y él dijo, “Gracias a Dios por Freud, él es genial cuando usted está cansado”. Y ya para terminar, quiero decir que mi experiencia personal de muchos años me muestra que me he podido entender y trabajar en equipo con muchos colegas psicoanalíticos así como de otras orientaciones totalmente divergentes del psicoanálisis, así como con psiquiatras que se ocupaban de los aspectos más biológicos del tratamiento. Con otros, en cambio, me he entendido solo con grandes dificultades. Mi conclusión es que la persona está por encima del paradigma, y que quien deja de sentir así se convierte en alguien dogmático y con frecuencia dañino. En nuestro mundo confuso, no obstante, los dogmas dan fuerza.

domingo, 16 de noviembre de 2014

II SEMINARIO WEB ESPAÑOL DICIEMBRE 2014/ ANDRÉ SASSENFELD Y CARLOS RODRIGUEZ SUTIL


II SEMINARIO WEB EN ESPAÑOL DICIEMBRE 2014. CARLOS RODRIGUEZ SUTIL IARPP ESPAÑA Y ANDRÉ SASSENFELD PRESIDENTE DEL DIRECTORIO IARPP CHILE Y BOARD IARPP INTERNATIONAL 
Clase magistral André Sassenfeld
André Sassenfeld IARPP-Chile
André Sassenfeld J. es psicólogo clínico (U. de Chile) y psicoterapeuta de adultos en práctica privada. Está acreditado como especialista en psicoterapia por la Comisión Nacional de Acreditación de Psicólogos Clínicos. Tiene un grado de magíster en psicología analítica jungiana (U. Adolfo Ibáñez). Ha realizado docencia de pre- y postgrado en varias universidades nacionales y es actualmente docente de postgrado en la Universidad de Chile. Es sub-editor internacional de la Gaceta de Psiquiatría Universitaria y corresponsal en Chile para la revista relacional española Clínica e Investigación Relacional.
Es miembro de la International Association for Relational Psychoanalysis and Psychotherapy (IARPP) y del comité ejecutivo de IARPP-Chile. Es co-creador y docente del Centro de Estudios en Psicoterapia Relacional Corporal (www.cuerporelacional.cl) que realiza, entre otras cosas, actividades de formación de postítulo y talleres para psicólogos clínicos interesados en desarrollar una psicoterapia relacional orientada al cuerpo y la corporalidad.
Además de sus diversas publicaciones nacionales e internacionales, es autor de los libros Interacción psicoterapéutica y psicología analítica jungiana: Una mirada sobre los procesos relacionales implícitos y El desarrollo humano en la psicología analítica jungiana: Teoría e implicancias clínicas (ambos en Editorial Académica Española, 2012). También es autor del libro “Principios Clínicos de la Psicoterapia Relacional” (2012).




Carlos Rodríguez Sutil IARPP-España



Doctor en Psicología y Psicólogo-Especialista en Psicología Clínica. Psicoterapeuta. Miembro Capítulo Español IARPP. Nace en Madrid en 1956. Co-Fundador y Presidente del INSTITUTO DE PSICOTERAPIA RELACIONAL. Co-Fundador y Miembro de la Junta Directiva (Secretario) de IARPP España (Sección Española de la Asociación Internacional para la Psicoterapia y el Psicoanálisis Relacional). Miembro del grupo de estudio e investigación: GRITA (Grupo de investigación de la Técnica Analítica). Ha publicado una amplia variedad de trabajos, libros y artículos. Entre sus libros destacan dos escritos, el primero publicado el 2010 y el segundo  publicado recientemente este año.


INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE RONALD FAIRBAIN. LOS ORIGENES DEL PSICOANALISIS RELACIONAL. CARLOS RODRIGUEZ SUTIL (2010). AGORA RELACIONAL  EDITORES. COLECCIÓN PENSAMIENTO RELACIONAL 
1ISBN 978-84-942559-0-8. PROLOGO RAMÓN RIERA  


PSICOPATOLOGÍA PSICOANALÍTICA RELACIONAL. LA PERSONA EN RELACIÓN Y SUS PROBLEMAS. CARLOS RODRÍGUEZ SUTIL (2014). AGORA RELACIONAL EDITORES COLECCIÓN PENSAMIENTO RELACIONAL
Nº12ISBN 978-84-942559-0-8. PROLOGO JOAN CODERCH  

RESEÑA 
Psicopatología Psicoanalítica Relacional. La persona en relación y sus problemas es fruto de más de treinta años de experiencia en la clínica de orientación psicoanalítica y en la meditación epistemológica desde el marco relacional. Pretende ofrecer, en ese sentido, una psicopatología psicoanalítica que aspire al mismo tiempo a ser relacional. Después de Freud, el punto histórico de referencia hay que situarlo, sin duda, en los años cuarenta, con la teoría de las relaciones objetales como primer paso hacia una epistemología intersubjetiva y externalista; de una concepción de la mente constituida por impulsos y defensas a una mente de configuraciones relacionales, que perfilaron autores como Sullivan, Fairbairn y Winnicott, entre otros. Los desarrollos actuales del psicoanálisis relacional se muestran, no obstante, ajenos, cuando no contrarios, a la clasificación y la técnica, en sus formas clásicas, por lo que una psicopatología psicoanalítica relacional puede parecer una contradicción. La paradoja se resuelve partiendo del supuesto de que el sufrimiento se expresa no al modo de cuadros fijos, sino a través de los estilos relacionales que constituyen la personalidad, en conexión dialéctica con los otros miembros de la constelación relacional, cada uno con sus estilos propios, y también en la relación con el terapeuta. Dice Joan Coderch en su prólogo: “Uno de los mayores méritos de la obra que estoy comentando es el de que nos obliga a pensar y a plantearnos cuestiones que muchos de los analistas relacionales, si no la mayoría, dábamos por resueltas. Esto lo hemos visto desde el principio, con el mismo título que marca el contenido del libro, y sigue, entre otros asuntos, con algo que, realmente, nos interesa a todos, el tema de la técnica”
Para saber más ir a http://www.psicoterapiarelacional.es/Default.aspx



martes, 4 de noviembre de 2014

Martin Heidegger. Seminarios de Zollikon. México: Herder, 2013.


Martin Heidegger. Seminarios de Zollikon. México: Herder, 2013.
Comentario de Carlos Rodríguez Sutil

Debemos alegrarnos de la publicación por parte de la editorial Herder en México de este importante libro del filósofo alemán, a mi entender el más importante del último siglo junto con el, por otra parte tan diferente, vienés Ludwig Wittgenstein. Aprovecho la ocasión para reelaborar algunos breves comentarios sobre dicho libro que se contienen en mi recientemente publicada Psicopatología Psicoanalítica Relacional. Martin Heidegger (1987) impartió los llamados Seminarios Zollikon entre 1959 y 1969, de manera un tanto dispersa, ante un auditorio de psiquiatras. Zollikon es una localidad suiza donde habitaba Medard Boss, psiquiatra suizo que se puso en contacto con Heidegger en la posguerra y publicó varios trabajos sobre análisis existencial.
Esta es la ocasión en la que el polémico pensador alemán más se ha ocupado del psicoanálisis, de psicoterapia y de psiquiatría. Entre otras cosas, juzga que la metapsicología freudiana es inaceptable porque, en primer lugar, transfiere la teoría kantiana de la objetividad al estudio del hombre y, en segundo lugar, somete dicho estudio al paradigma de las ciencias naturales. Debido al primer movimiento, se produce una objetivación inaceptable de la historicidad humana, tomando al hombre simplemente como algo a la vista o presente (Vorhanden: como una realidad efectiva, o Wirklichkeit). Por el segundo movimiento, se naturaliza al hombre como si fuera un proceso causal. El psicoanálisis no da la historia del ser humano concreto sino una cadena de causas naturales. Heidegger insiste en que el conocimiento producido por las ciencias naturales en nuestro mundo tecnificado no conduce a un futuro mejor ni, desde luego, a la liberación del hombre sino más bien a su autodestrucción sin límites.
Los hallazgos de Freud, que son reconocidos – como son los mecanismos de proyección, introyección, identificación, regresión y represión – deberían ser reinterpretados a la luz de una analítica existencial y se corresponden con una ontología regional. Se concede así gran importancia al descubrimiento de que los seres humanos enferman debido a relaciones traumáticas con otros seres humanos. Estos acontecimientos traumáticos deben ser tratados como casos del “ser con los otros” existencialmente interpretados, no como efectos en el sujeto de su modo de relacionarse con los objetos. Subraya igualmente el descubrimiento freudiano de que los trastornos psíquicos pueden ser curados a través de la relación de los pacientes con otros seres humanos – los terapeutas – pero, matiza, como un modo particular de estar con los otros, no a partir de conceptos como el de “transferencia”. No alude Heidegger en ningún lugar a la situación edípica, y considera que la teoría de las tres instancias no nos ofrece en realidad más que otros nombres para los tres conceptos centrales de la subjetividad según Kant; sensibilidad, entendimiento y razón (o ley moral).
Para la nueva práctica de la medicina debe ser creada una nueva antropología. La antropología científica daseinanalítica sería aquella disciplina dedicada a la tarea de producir presentaciones interconectadas de fenómenos demostrables a nivel óntico del Dasein socio-histórico individual. “Óntico” quiere decir dirigido al ente o a los entes concretos, frente al concepto más general y abstracto de lo “ontológico”. La antropología daseinanalítica es un “ordenamiento sistemático” de interpretaciones y experiencias obtenidas mediante el método hermenéutico. Se trata de una nueva antropología que en la época de Zollikon todavía esperaba a ser creada, que incluiría tanto una antropología normal como una “patología daseinanalítica”. El científico guiado por estas nuevas ideas observará e interpretará las formas humanas concretas de ser como manifestaciones de la estructura subyacente del Dasein, y no para elaborar “suposiciones” (metafísicas o metapsicológicas) sobre entidades ocultas que explicaran de manera causal estos mismos fenómenos, como si de acontecimientos naturales se tratara. Debe ser una ciencia descriptiva, no constructiva ni hipotética. Puesto que la vida del individuo es esencialmente un fenómeno histórico, y el tiempo existencial es circular, la comprensión deberá describir un movimiento también circular. Como decía Ortega –antecedente y seguidor del pensador alemán - : “el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia”.
El Daseinanálisis de Medar Boss o de Ludwig Binswanger ha producido descripciones minuciosas y de gran valor sobre las vivencias de los pacientes y su forma peculiar de estar en el mundo, pero acaso demasiado centradas en el individuo. Sus interesantes aportaciones no profundizan en los fenómenos surgidos en la relación terapeuta-paciente, en la misma dimensión que lo hace el psicoanálisis relacional y, anteriormente, la escuela inglesa de las relaciones objetales y la teoría del apego: Fairbairn, Winnicott, Bowlby. Quizá tampoco sea deseable abrazar sin reparos la versión hermenéutica del psicoanálisis, excluyendo todo influjo directo de la realidad extranarrativa – permítaseme dar por supuesto que exista dicha realidad - por una doble razón. En primer lugar, cada vez se da menos importancia a la interpretación como tal, mientras que el estudio de los aspectos relacionales en la situación analítica ocupa un lugar más destacado. Por otra parte, el enfoque relacional, ya incluso desde sus orígenes en la teoría de las relaciones objetales, otorga mayor relieve a las experiencias negativas tempranas, procedentes del ambiente, que han producido la patología, lo que supone una recuperación parcial de la teoría traumática - recuperación que ya comenzó Sándor Ferenczi (1932) - y un interés creciente en la investigación sobre el desarrollo infantil temprano, puesta de gran actualidad a partir de la obra de Daniel Stern (1985), entre otros. Sin embargo, la narración a la que aspira la terapia no es una mera creación intrasubjetiva del paciente sino que habrá de integrar significativamente esas situaciones traumáticas y esos influjos iniciales del desarrollo, que se articulan no sólo como contenidos reprimidos sino también forman la estructura de nuestra propia constitución, de nuestro ser corporal y nuestros hábitos. Zeljko Loparic (1999) señala algunos aspectos de la concepción de Winnicott que se apartan del pensamiento naturalista – es decir, de la metapsicología - y lo convierten en un constructor desconocido – quizá hasta para sí mismo – pero fecundo del Daseinanálisis. Su idea - la de Winnicott - sobre el hombre y su proceso de convertirse en persona no sólo difiere de la de Freud sino también del modelo metafísico tradicional. En la metafísica tradicional no tiene sentido hablar del hombre como un lugar en el que tiene lugar el ser y reemplaza al no-ser. Desde Platón – comenta Loparic - sólo se ha hablado del no-ser via negationis, considerándolo como una privación de ser, sin conceder al no-ser una dimensión original independiente. Winnicott, en cambio, concibe al ser como surgiendo de la nada y no como siendo creado a partir de la nada, porque la idea de creación preserva la preeminencia del ser o de la presencia sobre no-ser y la ausencia. Forma de pensar post-metafísica. La identidad infantil surge de la relación simbiótica con la madre – donde la madre también obtiene su identidad en tanto que madre - y no viene prefigurado en la genética.

viernes, 31 de octubre de 2014

A VUELTAS CON EL LENGUAJE DEL PENSAMIENTO




Como ya he realizado en varias ocasiones la crítica filosófica al modelo cognitivo innatista de J. Fodor apoyándome en la obra de Wittgenstein, lo que presento a continuación es un resumen de dicha crítica con ciertos añadidos. La razón de elegir a Fodor, es porque, como a veces se ha afirmado, su modelo, y el del famoso lingüista Noam Chomsky, es compartido por gran parte de los psicólogos cognitivos.

Jerrold A. Fodor expone un ambicioso modelo de aparato psíquico que, en parte, recoge las facultades del alma de la tradición escolástica. Hay facultades horizontales -como atención, memoria, pensamiento- independientes de los contenidos a los que se apliquen, y facultades verticales (módulos), específicas de ciertos dominios. Los módulos están genéticamente determinados, esto es, son innatos, "computacionalmente autónomos" y se asocian a estructuras neurales diferenciadas. El que sean "encapsulados" significa que son independientes de otros sistemas cognitivos. No obstante, la hipótesis más polémica, es la de que el lenguaje es uno de esos sistemas modulares.
Uno de los críticos más destacados del innatismo fodoriano y chomskyano es el filósofo pragmatista Hilary Putnam, quien dice que, tomada seriamente la hipótesis del conocimiento innato, requeriría que en nuestro almacén genético se incluyeran nociones como carburador, burócrata, potencial cuántico, etc. La evolución tendría que haber sido capaz de anticipar todas las contingencias de los futuros entornos físicos y culturales, cosa que ni ha hecho, ni ha podido hacer. El innatismo es, posiblemente, uno de los aspectos más criticables de la teoría computacional-cognitivista, pero no el único, pues también supone una perspectiva internalista, o solipsista excesivamente parcial en la explicación del comportamiento humano.

Fodor proclamaba ya en los años ochenta que la psicología computacional -también conocida como "paradigma del procesamiento de la información"- es la única que vamos a tener en el futuro. Los procesos mentales son formales, es decir, sólo tienen acceso a las propiedades formales, o sintácticas de las representaciones del entorno que proporcionan los sentidos. No tienen acceso a las propiedades semánticas, incluyendo la de ser verdad, la de tener referentes o, incluso, la de ser representaciones del entorno. La forma de psicología posible que reconoce Fodor es la "naturalista": "... que define sus generalizaciones a partir de las relaciones entre las representaciones mentales y sus causas ambientales". Normalmente cuando utiliza el término “psicología naturalista”, se está refiriendo al conductismo y si habla de Vygotsky o de Wittgenstein suele asimilarlos a esa postura. La perspectiva de partida que propone coloca al individuo fuera de su entorno, como preconiza el "solipsismo metodológico" Según su materialismo mental determinados estados mentales son idénticos a determinados estados físicos". Con el "aparato" psíquico descrito, el papel que desempeña la percepción es el de representar al mundo de una forma que sea accesible al pensamiento, lo que concuerda con la incognoscibilidad última de la realidad, el noúmeno kantiano. También existiría una percepción inconsciente, pues muchos aspectos del comportamiento de las personas son sensibles a información de la que no se tiene conciencia.

La conciencia representacional que postulaba Husserl se concilia bastante bien con el procesamiento cognitivo de la información, en especial con el modelo que postula Fodor. La teoría de la intencionalidad de Husserl se desarrolla en dos estadios, correspondiendo el primero a los que Fodor considera teoría representacional de la mente, y el segundo a la teoría computacional de las representaciones. Es posible incluso suponer que Husserl pensara en los noemata (las representaciones mentales de los objetos) como estructuras formales complejas, despojadas de contenido semántico. Frente a esta postura está la actitud pragmatista o, como Fodor la denominaría, "naturalista" de Heidegger, cuando afirma que utilizar una herramienta, como por ejemplo un martillo, supone la puesta en práctica de una habilidad física, que no puede ser representada mentalmente o, por mejor decir, cuya representación mental no desempeña el papel central, sino que es una práctica en un contexto organizado socialmente de instrumentos, objetivos y roles sociales. Esto no es algo simplemente que nosotros conocemos sino algo que somos. Así leemos en El Ser y el Tiempo:
...cuanto menos se mire con la boca abierta la cosa martillo, cuanto mejor se la agarre y se la use, tanto más original se vuelve el atenérselas a ella, tanto más desembozadamente hace frente a ella como lo que es, como un útil. El martillar mismo es el que descubre la específica "manejabilidad" del martillo. A la forma de ser del útil, en que éste se hace patente desde sí mismo, la llamamos "ser a la mano".(...)
El "andar" con un útil se somete al plexo de referencias del "para". El ver de semejante ajustarse a las cosas es el "ver en torno".

En su libro El Lenguaje del Pensamiento, Fodor considera que refuta que los lenguajes naturales sean el medio del pensamiento. Es imposible, dice, porque existen organismos no verbales que piensan. Sin embargo, aun suponiendo que pensamiento y lenguaje sean dos sistemas independientes, no comprendemos que la conclusión que deba extraerse sea que "los modelos computacionales de estos procesos son los únicos con los que podemos contar". Continúa diciendo que, dado que los sistemas representacionales de los organismos preverbales e infrahumanos no son lenguajes naturales, o abandonamos la psicología no verbal "o admitimos que parte del pensamiento, al menos, no se hace en inglés"(sic).

Fodor infiere que los sistemas representacionales de animales y personas deben ser semejantes, puesto que ambos muestran dificultades semejantes, por ejemplo en el aprendizaje de conceptos disyuntivos. Postula así que la existencia de mecanismos internos es algo primitivo, algo dado. Por otra parte, existe una analogía entre aprender un segundo lenguaje y aprender un primer lenguaje partiendo de la dotación innata. El lenguaje con el que nace el organismo es el "lenguaje de la máquina". Juega, incluso, con la posibilidad de que un organismo naciera hablando su lenguaje máquina. Parece ser que la parte central de lo que llamamos "aprendizaje" consiste en el desarrollo de estructuras dirigido internamente, con el efecto activante, y sólo parcialmente formativo del medio ambiente. Esto recuerda la versión agustiniana de cómo se aprende el lenguaje -Fodor de hecho la defiende- como si el niño llegase a un país extraño y no entendiese el lenguaje del país; esto es, como si ya tuviese un lenguaje, que es el lenguaje del pensamiento propuesto. Ahora bien, si la persona ya dispone de un lenguaje innato ¿para qué adquirir uno nuevo a lo largo de costosos años de aprendizaje?

En realidad, el pensamiento como lenguaje interiorizado es una adquisición evolutiva relativamente tardía y condicionada por el aprendizaje social, es una "función superior" en el sentido de Vygotsky. El hablar en nuestro interior es una habilidad que una vez aprendida condiciona nuestra visión del mundo y nos lleva a pensar que el lenguaje interior es originario, como la lectura privada que describe San Agustín en sus Confesiones. Desde luego es una cuestión de la perspectiva que adoptemos en el origen del funcionamiento psicológico, desde dentro o desde fuera. Para Wittgenstein el postulado esencial no son los sistemas representacionales, sino la comunicación interpersonal. La imagen interna es subsidiaria de la imagen externa, la auténtica, y, en último extremo, del lenguaje. Considerar que el pensamiento se desarrolla en el interior de nuestras cabezas es una concepción muy arraigada en nuestras costumbres, que se integra en nuestra forma de vida desde antes de Descartes. Fodor, por ejemplo, la asume cuando escribe: "aun cuando los términos psicológicos denoten disposiciones para comportarse de cierta forma, la condición causalmente necesaria para estar así dispuesto sería la de estar en el estado mental correspondiente".

Es conocido un pasaje de Wittgenstein, donde se ocupa de los experimentos clásicos de Köhler con monos sobre resolución de problemas:
Yo quiero que el mono tenga que reflexionar sobre algo. Primero salta e intenta alcanzar la banana en vano, entonces lo abandona y quizá está deprimido - pero ésta fase no tiene por qué tener lugar. ¿Cómo es que el que coja el bastón tiene que ser algo a lo que él llegue en ningún caso interiormente? Ciertamente, se le podría haber mostrado una pintura que describiera algo así, y entonces él podría actuar de esa manera; o esa pintura simplemente podría flotar ante su mente. Pero esto de nuevo sería un accidente. Podría ser que él no hubiera llegado a esta pintura por reflexión. ¿Y sería una ayuda decir que todo lo que ha necesitado hacer era de alguna manera haber visto su brazo y el bastón como una unidad?

La explicación de cómo adquirimos el lenguaje de las sensaciones es la siguiente. Las palabras se conectan con la expresión primitiva de las sensaciones y ocupan su lugar; la expresión verbal del dolor reemplaza al grito, sin ser una descripción del mismo. Los términos de un juego de lenguaje no se aprenden aislados sino en el seno de una gramática, pero, según Wittgenstein esa gramática es externa y social, mientras que para Chomsky y la mayoría de los psicólogos cognitivos, la gramática es privada, interior antes que exterior, y biológicamente determinada. Este problema derivado de la forma en que nos representamos las cosas ha sido analizado por Wittgenstein en numerosos pasajes, especialmente en referencia a la representación de las sensaciones. Uno de los principios básicos de la postura internalista sería que nosotros primero tenemos la sensación interna de 'dolor' y luego aprendemos a atribuirle el nombre de "dolor". Frente a eso, la explicación de cómo adquirimos el lenguaje de las sensaciones es que las palabras se conectan con la expresión primitiva de las sensaciones y ocupan su lugar; la expresión verbal del dolor reemplaza al grito, sin ser una descripción del mismo. Si los hombres no manifestaran, diríamos "externamente", su dolor no se le podría enseñar a un niño la expresión 'dolor de muelas', pero cuando damos un nombre al dolor presuponemos la gramática de la palabra "dolor". Para la representación del objeto interno 'dolor' propone que nos imaginemos el caso de que cada persona tuviera una caja en la que guarda algo que llamamos "escarabajo", pero nadie puede mirar en la caja de otra persona y sólo sabe de qué se trata por la visión de su propio escarabajo (definición ostensiva interna). Pero si la palabra "escarabajo" tuviera un uso no habría de confundirse con la designación de una cosa, la cosa podría incluso no existir, ni siquiera sería un algo. Aun admitiendo que fuera posible el conocimiento privado de la sensación, dicho conocimiento se agotaría en sí mismo, no podría conocer el dolor de los demás a partir del mío. Pretender lo contrario sería un absurdo.

El lenguaje para Wittgenstein es una actividad gobernada por reglas, como decíamos, reglas públicas, y, como ya hemos dicho otras veces, añadir el calificativo de "públicas" debe considerarse un pleonasmo. Verdadero y falso es lo que los hombres dicen pero los hombres están de acuerdo en el lenguaje que utilizan, concordancia que, según Wittgenstein, no sólo atañe a las opiniones, sino que es de forma de vida. Este concepto, "forma de vida", podría emparentarse con el Dasein heideggeriano, un ser-en-el-mundo, con los otros y las cosas, ya desde el principio. Lev Vygotsky alcanza una posición epistemológica semejante partiendo de su versión particular de la filosofía marxista, donde lo originalmente dado es el contexto social de producción, y donde la mente individual es el resultado de las interacciones sociales, con la capacidad estructurante del lenguaje.

Los psicólogos subjetivistas y los objetivistas comparten, según Vygotsky la misma concepción inadecuada de la explicación causal. Los primeros estudian los procesos psicológicos superiores, considerándolos indeterminados y libres como el alma de Descartes, mientras que los segundos se limitan al estudio de los procesos simples de estímulo-respuesta. El planteamiento de Wittgenstein implica que los conceptos se aprenden en redes, no individualmente, y que el niño debe 'saltar' dentro de una red caracterizada por cierto tamaño y cierta estructura lógica, sin atravesar estados intermedios en los que la red fuera menor. El aprendizaje, en cualquier caso, se produce en un contexto interpersonal y pragmático.

Seminario WEB de IARPP

Webinar 2014: Psicoterapia, Psicoanálisis y Psicoanálisis Relacional Fechas: 1 December 2014 – 15 December 2014 Moderado por CARLOS RODRÍGUEZ SUTIL (co-fundador y presidente del IPR y prolífico autor de publicaciones sobr...e psicoanálisis relacional) y por ANDRÉ SASSENFELD (presidente de IARPP-Chile). El seminario se desarrolla a partir del trabajo de JOAN CODERCH (2012) "Psicoanálisis Relacional de Frecuencia Semanal y Larga Duración (PRSLD). Bases teóricas y clínicas". Con él nos acercamos a cuestiones esenciales de difícil definición que diferencian la teoría y la práctica del psicoanálisis relacional respecto a los enfoques ortodoxos, freudianos u otros, desde un aspecto concreto esencial, como es la frecuencia semanal de sesiones y cómo para valorar esa frecuencia debe considerarse el modo de participación del terapeuta. Para más información: http://iarpp.net/online-hub-page/webinars/webinar-2014-psicoterapia-psicoanalisis-y-psicoanalisis-relacional/ Title: Psychotherapy, Psychoanalysis, and Relational Psychoanalysis Moderators: André Sassenfeld, Carlos Rodríguez Sutil Dates: December 1-15, 2014 Paper: This seminar was developed from the work of Joan Coderch (2012), “Relational Psychoanalysis Weekly and Long Term (PRSLD)”. Theoretical and clinical bases. Relational and Clinical Research, 6 (3), 468-514. About this seminar: This seminar will be developed based on Joan Coderch‘s (2012) work on relational psychoanalysis with one session per week and long duration. We will approach essential, difficult to define topics that differentiate relational psychoanalysis’ theory and practice from orthodox approaches, Freudian or otherwise, from the point of view of the concrete aspect of session frequency and of having to take into consideration the therapist’s modality of participation to evaluate frequency. Relational psychoanalysis with one session per week and long duration does not require greater frequency and does not pretend to induce regression in the patient because in every weekly encounter the psychic schemes and basic styles of the patient (and the therapist) present themselves in complete form. According to Coderch, this modality is effective because it does not have as its goal regression and transference neurosis, but modifying the procedural unconscious, automatisms, through – and we emphasize the expression – “an increase of metallization” (p. 481). Furthermore, his paper suggests that any description and attempt at understanding in psychoanalysis can only be valid if they fulfill a dialectic function, in the deepest sense of “dialogical”, even encompassing the possibility of a wordless dialogue. THIS SEMINAR WILL BE HELD IN SPANISH.

viernes, 10 de octubre de 2014

NUEVA TEMPORADA DE CURSOS ON-LINE

Os recordamos que la nueva temporada de Cursos On-line está a punto de comenzar (del 15 de octubre de 2014 hasta el 30 de enero de 2015). 
En vuestra condición de alumnos inscritos en estudios on-line, queremos aprovechar esta ocasión para sugeriros que retoméis la trayectoria formativa, eligiendo  los cursos que más os interesen de los que aún no hayáis realizado, según vuestra situación y posibilidades. Además os anunciamos que contamos con tres nuevos cursos que, esperamos, os resulten enriquecedores en vuestra formación:
Para quienes ya han cursado el anterior, o  ya tienen formación en grupos, puede solicitarse una segunda parte del anterior “La Psicoterapia de Grupo como tratamiento combinado: Modelos y técnicas actuales” (Acreditado con 12,8 créditos  por la CFC de las Prof. Sanitarias de la C.A.M.). Para matricularse en este curso envíe previamente un correo a agora@psicoterapiarelacional.es ] La información está en: http://www.psicoterapiarelacional.es/CAMPUSONLINE/PsicoterapiadeGrupoTratamientocombinado.aspx
CURSOS METODOLÓGICOS

Ya sabéis que estos cursos forman parte de nuestro sistema modular del Máster en Psicoterapia Relacional (Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica Relacional / Especialista en Psicoterapia Sistémica),  pero también podéis cursarlos de forma totalmente independiente. Además cuentan con acreditaciones de formación continua para Psicólogos Clínicos y Médicos.
Para cualquier duda no dudéis en contactarnos. Estamos a vuestra entera disposición.
Un afectuoso saludo a todos.
AGORA RELACIONAL
Coordinadora de Gestión de Formación: Ángela Izquierdo Jiménez
gformacion@psicoterapiarelacional.com
Alberto Aguilera, 10 – Escalera Izquierda – 1º
28015-MADRID
Telefono (+34) 915919006 – Fax 91-4457333
www.psicoterapiarelacional.es


viernes, 26 de septiembre de 2014

NUEVO LIBRO: Psicopatología Psicoanalítica Relacional. La persona en relación y sus problemas

PSICOPATOLOGÍA PSICOANALÍTICA RELACIONAL. 
La persona en relación y sus problemas.
CARLOS RODRÍGUEZ SUTIL (2014). Prólogo de Joan Coderch
AGORA RELACIONAL Editores - Colección Pensamiento Relacional nº 12 
ISBN 978-84-942559-0-8


Psicopatología Psicoanalítica Relacional. La persona en relación y sus problemas es fruto de más de treinta años de experiencia en la clínica de orientación psicoanalítica y en la meditación epistemológica desde el marco relacional. Pretende ofrecer, en ese sentido, una psicopatología psicoanalítica que aspire al mismo tiempo a ser relacional. Después de Freud, el punto histórico de referencia hay que situarlo, sin duda, en los años cuarenta, con la teoría de las relaciones objetalescomo primer paso hacia una epistemología intersubjetiva y externalista; de una concepción de la mente constituida por impulsos y defensas a una mente de configuraciones relacionales, que perfilaron autores como Sullivan, Fairbairn y Winnicott, entre otros. Los desarrollos actuales del psicoanálisis relacional se muestran, no obstante, ajenos, cuando no contrarios, a la clasificación y la técnica, en sus formas clásicas, por lo que una psicopatología psicoanalítica relacional puede parecer una contradicción en término. La paradoja se resuelve partiendo del supuesto de que el sufrimiento se expresa no al modo de cuadros fijos, sino a través de los estilos relacionales que constituyen la personalidad, en conexión dialéctica con los otros miembros de la constelación relacional, cada uno con sus estilos propios, y también en la relación con el terapeuta.
Dice Joan Coderch en su prólogo:  “Uno de los mayores méritos de  la obra que estoy comentando es el de que nos obliga a pensar y a plantearnos cuestiones que muchos de los analistas relacionales, si no la mayoría, dábamos por resueltas. Esto lo hemos visto desde el principio, con el mismo título  que marca el contenido del libro, y sigue, entre otros asuntos, con algo que, realmente, nos interesa a todos, el tema de la técnica”
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